Una de esas tardes engusanantes de televisión (entre las moronas de las galletas...), clavándose mucho en los comerciales, cualquiera puede darse cuenta de que la publicidad televisiva en México apesta y está plena de los peores estereotipos. No sé en qué planeta les implantaron los cerebros a los creativos publicitarios…Ésa es la iniciática frase maestra con la que abro mi tema de mañana, que espero puedan leer en Metro.
Como en esta parte del desierto ya empezó el frío, le ponemos más atención a la televisión y sobre en este momento, que ya puse en Facebook el anuncio del tema de la columna, hay opiniones ciertas sobre la misoginia en la publicidad, creada por las mismas mujeres.
Kitzia Nin Poniatowska, la autora de “Soy totalmente Palacio” ha definido con su publicidad a la nueva, y pudiente mujer estúpida compradora compulsiva. Las cervezas Tecate han llevado los estereotipos masculinos y femeninos a los límites más absurdos y dicen que muchas de las personas involucradas en esta campaña, son mujeres…Pero haya señoras o no, en la creación de nuestros comerciales actuales, sólo estoy segura de una cosa: ¿a quién en verdad se están dirigiendo con sus campañas?
¿Estarían usados?
Post scríptum: gracias a mi editor, jefe y gurú en ciencias ocultas, mi querido Paco Almaraz, por su cariño y lealtad tan copiosamente correspondidas.
24.11.09
23.11.09
Define rockstar
Su facilidad de llevarnos con sólo la punta de los dedos a un mundo siempre mejor, aunado a ese sino de imposible de vivir con ellos, ha hecho de los músicos un territorio impenetrable de entidades inasibles.
Esa convención existe desde que el rock se empezó a mecer y es una forma de vida que desde mediados del siglo pasado trasciende la biografía de la música.
Antes los fanáticos irredentos de la buena música estaban en las cortes y/o los pueblos se lanzaban en rituales para celebrar la música, con otra de las bellas artes, la danza.
Ahora están en un estadio haciendo slam o pagando cifras importantes para ver a hombres y mujeres de la tercera edad bailando y cautivando a audiencias viejas y nuevas en el arte del rock. Si algo hay en el rock, es variedad.
Todos los músicos que han llevado las almas de las personas, hacia sitios que los hacen ser creer durante dos horas de concierto que la vida es una hazaña de los dioses digna de ser vista: son rockstars.
El rockstar o la rockstar guía espíritus hacia un estadio mejor, bajo la influencia que cada quien asuma. Son artistas que viven atados a una pasión, que si lográramos definirla con palabras, las palabras mismas cegarían nuestros ojos. Es algo de la divinidad.
Para llegar a este estadio iluminado, aunque fuese una epifanía de dos segundos que marcara toda una vida, muchos rockstars han transitado la vía dolorosa marcada por ellos mismos, alcoholizados en un estadio malcolmlowryano y atizados en todos los humos y alterados en la conciencia, la poca que queda después de crear o interpretar.
El camino hacia la creación debe tener tramos derruidos para volverlos a construir en el placer o el dolor, y los verdaderos rockstars saben de esa historia. Como lo supieron Verlaine, Leonado Da Vinci, Van Gogh, los azotados (en su vida) poetas latinos, y toda entidad creativa y creadora que el universo haya parido en pos de regocijarnos en el poder ser de esta especie.
Este camino de dolor no podría ser elegido si no fuera por placer, entonces el proceso que convierte a un rockstar en lo que es, es un tránsito continuo del cielo al infierno en un elevador que cada uno sube y baja a voluntad. También en pos del arte.
Todos los rockstars, sea cual sea su catadura, son lo que son por el bien que en algún momento otorgan a la humanidad.
Por ello esta insensatez de nombrar al premiere italiano, Silvio Berlusconi, el rockstar del año por parte de la revista Rolling Stone, no solamente acaba de prostituir la idea del rockstar, sino que en cualquier momento, cualquier delincuente o malandro, puede ser llevado a la copertina de la revista.
Yo me pronuncio como una persona poco intrusiva en el hacer y quehacer de los demás, pero el facho guarro amasa nalgas de nenitas de Berlusconi no es un rockstar.
No ha creado nada bueno que eleve el espíritu hasta el abismo y el cielo.
Post Scríptum: hablando de pelos, visiten tan pronto les sea posible mi blog en Vida Sexual de Reforma.com
Un apunte nenas, sobre las barbas de los hombres, que tanto les gustan a unas, y a otras les dan oeva.
Esa convención existe desde que el rock se empezó a mecer y es una forma de vida que desde mediados del siglo pasado trasciende la biografía de la música.
Antes los fanáticos irredentos de la buena música estaban en las cortes y/o los pueblos se lanzaban en rituales para celebrar la música, con otra de las bellas artes, la danza.
Ahora están en un estadio haciendo slam o pagando cifras importantes para ver a hombres y mujeres de la tercera edad bailando y cautivando a audiencias viejas y nuevas en el arte del rock. Si algo hay en el rock, es variedad.
Todos los músicos que han llevado las almas de las personas, hacia sitios que los hacen ser creer durante dos horas de concierto que la vida es una hazaña de los dioses digna de ser vista: son rockstars.
El rockstar o la rockstar guía espíritus hacia un estadio mejor, bajo la influencia que cada quien asuma. Son artistas que viven atados a una pasión, que si lográramos definirla con palabras, las palabras mismas cegarían nuestros ojos. Es algo de la divinidad.
Para llegar a este estadio iluminado, aunque fuese una epifanía de dos segundos que marcara toda una vida, muchos rockstars han transitado la vía dolorosa marcada por ellos mismos, alcoholizados en un estadio malcolmlowryano y atizados en todos los humos y alterados en la conciencia, la poca que queda después de crear o interpretar.
El camino hacia la creación debe tener tramos derruidos para volverlos a construir en el placer o el dolor, y los verdaderos rockstars saben de esa historia. Como lo supieron Verlaine, Leonado Da Vinci, Van Gogh, los azotados (en su vida) poetas latinos, y toda entidad creativa y creadora que el universo haya parido en pos de regocijarnos en el poder ser de esta especie.
Este camino de dolor no podría ser elegido si no fuera por placer, entonces el proceso que convierte a un rockstar en lo que es, es un tránsito continuo del cielo al infierno en un elevador que cada uno sube y baja a voluntad. También en pos del arte.
Todos los rockstars, sea cual sea su catadura, son lo que son por el bien que en algún momento otorgan a la humanidad.
Por ello esta insensatez de nombrar al premiere italiano, Silvio Berlusconi, el rockstar del año por parte de la revista Rolling Stone, no solamente acaba de prostituir la idea del rockstar, sino que en cualquier momento, cualquier delincuente o malandro, puede ser llevado a la copertina de la revista.
Yo me pronuncio como una persona poco intrusiva en el hacer y quehacer de los demás, pero el facho guarro amasa nalgas de nenitas de Berlusconi no es un rockstar.
No ha creado nada bueno que eleve el espíritu hasta el abismo y el cielo.
Post Scríptum: hablando de pelos, visiten tan pronto les sea posible mi blog en Vida Sexual de Reforma.com
Un apunte nenas, sobre las barbas de los hombres, que tanto les gustan a unas, y a otras les dan oeva.
Etiquetas:
Elia Martínez-Rodarte,
Ivaginaria,
Metro
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


